Un porcentaje no corrige una estructura de compensación
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Presupuestar los incrementos de la compensación comenzando por el IPC parece lógico, pero no lo es.
El IPC es una referencia económica, pero no revela las inequidades, compresiones y distorsiones que la organización ha acumulado durante años.
Contrataciones realizadas en condiciones diferentes, negociaciones individuales, promociones sin ajustes suficientes, decisiones de retención y aumentos históricos sin una política clara terminan deformando la estructura de la compensación.
Entonces aparecen personas con responsabilidades distintas y salarios similares. Nuevos colaboradores ganando más que quienes dominan el cargo. Líderes demasiado cerca de sus equipos. Cargos críticos alejados del mercado. Diferencias salariales imposibles de explicar con argumentos sólidos.
Frente a esta realidad, aplicar el mismo porcentaje para todos puede parecer justo. Pero tratar por igual situaciones diferentes no es justicia, es ausencia de criterio.
En compensación, la justicia suele estar atravesada por la percepción individual, donde cada persona evalúa su salario desde su esfuerzo, necesidades, expectativas y comparaciones. Todas son legítimas, pero no pueden ser el único fundamento de una decisión organizacional.
La lógica obliga a mirar el sistema completo.
El criterio permite decidir con base en el valor del cargo, la equidad interna, la competitividad externa, el desempeño, el aporte y la capacidad financiera del negocio.
Por eso, no todas las personas necesitan el mismo incremento.
Algunas requieren una corrección en la compensación. Otras, recuperar competitividad frente al mercado. Algunas deben avanzar dentro de su rango. Y también habrá compensaciones que, por su posición actual, no necesitan ajustes adicionales más allá de lo legalmente aplicable.
Eso no significa decidir arbitrariamente. Significa establecer reglas claras, sustentarlas con información y explicar las diferencias.
El IPC orienta, la estructura revela dónde intervenir.
Un presupuesto de compensación no debería intentar que todas las personas reciban lo mismo. Debe asignar los recursos donde realmente se necesitan y pueden sostenerse.
Compensar no consiste en satisfacer todas las expectativas. Consiste en tomar decisiones con lógica, criterio, equidad y sostenibilidad.