Un peso que cambia todo
Por Mauricio Jaramillo Montoya
En compensación, los detalles importan. A veces importan tanto que un solo peso puede abrir o cerrar posibilidades completas de diseño, tanto para el empleado como para la empresa.
Este es un caso realista que ilustra cómo pequeñas decisiones numéricas pueden generar impactos relevantes en ingreso neto, flujo de caja y costo laboral.
El punto de partida: salario integral del 2025
Partamos de un salario integral mensual del 2025 de $20.602.314.
Al analizar su conversión a salario ordinario, se define un valor clave:
• Salario ordinario: $17.509.049
• Equivalente a 10 SMLMV del 2026 menos $1.
Ese “menos un peso” no es anecdótico. Es estratégico.
¿Por qué ese peso importa?
Para salarios inferiores a 10 SMLMV, la empresa no asume aportes a Salud, SENA e ICBF sobre ese salario. (Ley 1819 de 2016, artículo 114-1 del Estatuto Tributario).
Esto cambia de forma estructural el costo laboral.
Escenario 1: salario ordinario en 2025 y 2026 (Imagen 1)
Con un salario ordinario de $17.509.050 (sin restar aún el $1) durante el año 2025 y el 2026, se obtiene:
Ingreso neto anual del empleado 2025: $202.370.012
Ingreso neto anual del empleado 2026: $204.645.012
Costo laboral anual para la empresa 2025 y 2026: $310.306.590
Escenario 2: salario ordinario en 2025 (Imagen 2)
Con un salario ordinario de $17.509.049 durante el año 2025, se obtiene:
Ingreso neto anual del empleado: $202.369.999
Costo laboral anual para la empresa: $310.306.572
¿Qué ocurre aquí?
El empleado percibe menor flujo de caja mensual frente al salario integral.
La diferencia entre los ingresos netos anuales entre salario integral y ordinario es mínima.
La empresa asume un mayor costo laboral frente al esquema integral.
Hasta aquí, el cambio parece poco atractivo.
Pero el análisis no termina en un solo año.
Escenario 3: mantener el mismo salario ordinario en 2026 (Imagen 2)
Si ese mismo salario ordinario de $17.509.049 se mantiene en 2026:
Ingreso neto anual del empleado aumenta en 1,12%.
Ahorro anual para la empresa: $28.364.659, equivalente a un 9,14% menos de costo laboral.
Aquí aparece el verdadero valor del diseño
Sin aumentar salario base:
El empleado mejora ligeramente su ingreso neto anual.
La empresa reduce de manera relevante su costo laboral anual.
Escenario 4: mejorar flujo de caja mensual sin aumentar costo laboral (Imagen 3)
Si la compañía desea mejorar el flujo de caja mensual del empleado y aumentar su ingreso neto, puede analizar un tercer camino con ingresos no constitutivos de salario.
Opción conservadora
Asignando hasta $2.363.723 mensuales como ingreso no salarial (11,89%):
Ingreso neto anual del empleado: $224.416.676
Incremento del ingreso neto anual: 10,89%
Costo laboral anual para la empresa: el mismo que con el salario ordinario de 2025.
Resultado:
El empleado mejora su ingreso neto anual.
Ningún aumento en el costo laboral.
Escenario 5: máximo aprovechamiento del diseño (Imagen 4)
Para empleados con salarios integrales más altos, o con mayor necesidad de flujo de caja, el diseño puede llevarse más lejos.
Se puede:
Mantener el salario ordinario en $17.509.049
Asignar ingresos no constitutivos de salario hasta $9.425.900 mensuales
(equivalente al 35%)
Esto llevaría a:
Ingreso laboral mensual total: $30.028.214
En términos prácticos:
Se podría convertir un salario integral de $30.028.214 en un salario ordinario de $17.509.049 más ingresos no constitutivos de salario por $9.425.900.
Todo depende, nuevamente, del flujo real de caja que necesita el empleado.
La clave
En la práctica, este tipo de opciones no aplica solo a un caso puntual.
Desde un salario mínimo integral del 2025 de $18.505.500 hasta uno de $20.602.314, o en términos de salario ordinario del 2025, desde $15.727.054 hasta $17.509.049, existen alternativas de diseño para el 2026 que permiten mejorar el ingreso neto de los empleados y, al mismo tiempo, disminuir o mantener controlados los costos laborales de la empresa.
Para profundizar, puedes revisar también el siguiente artículo:
Del salario integral al salario ordinario en Colombia
Este ejercicio demuestra algo fundamental:
Un peso de diferencia puede cambiar por completo el diseño de compensación.
Ese peso:
Define si se pagan o no ciertos aportes.
Abre espacio para rediseñar el flujo de caja.
Permite aumentar el ingreso neto del empleado.
Reduce o mantiene controlado el costo laboral de la empresa.
La compensación no es solo un número mensual.
Es arquitectura financiera, coherencia normativa y comprensión profunda de cómo se mueve el dinero en el tiempo.
Y ahí es donde el diseño bien pensado marca la diferencia.
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