La estrategia cambió.
¿Y el resto de la organización?
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Hay algo que ocurre con frecuencia en las organizaciones. Después de meses de conversaciones, análisis y decisiones, la estrategia cambia. Aparecen nuevos mercados, nuevas prioridades, nuevas formas de competir. Y, sin embargo, cuando llega el momento de ejecutarla, descubrimos que gran parte de la organización sigue funcionando exactamente igual.
Los mismos roles, la misma estructura, los mismos criterios de compensación.
Es como cambiar el destino, pero mantener el mismo mapa.
El problema es que la estrategia no se ejecuta sola. Necesita una organización capaz de convertirla en decisiones, comportamientos y resultados. Y ahí aparece una pregunta que pocas veces hacemos: si cambió lo que queremos lograr, ¿por qué suponemos que no debe cambiar la forma en que la estructuramos y recompensamos el trabajo?
Desde Talento Humano podemos observarlo a través del REC: Roles, Estructura y Compensación. Tres elementos que funcionan como un triángulo y que deben permanecer alineados con la estrategia y con la cultura que queremos construir.
Cuando la estrategia cambia, los tres vértices deben moverse. No necesariamente para reemplazar personas, sino para redefinir el sistema en el que esas personas deben ejecutar.
Si cambian las prioridades, cambian los roles y lo que esperamos de ellos. Si cambia la manera de crear valor, debe cambiar la estructura que organiza el trabajo y las decisiones. Y si cambian los resultados que queremos generar, debe cambiar la compensación para reconocer y reforzar aquello que ahora importa.
Cuando uno de estos elementos cambia y los otros permanecen intactos, el triángulo pierde equilibrio. La organización puede pedir innovación mientras recompensa únicamente eficiencia; exigir velocidad mientras conserva estructuras diseñadas para controlar; o hablar de colaboración mientras incentiva resultados exclusivamente individuales.
Entonces el problema no siempre está en la capacidad de las personas.
Puede estar en el sistema que les estamos pidiendo ejecutar.
Por eso, el diseño organizacional y la compensación no son decisiones que se toman una vez y permanecen para siempre. Son mecanismos estratégicos que deben evolucionar con la estrategia.
Una estrategia nueva, soportada por un REC diseñado para el pasado, puede convertirse en una paradoja:
Queremos llegar a un lugar diferente, pero seguimos estructurados y recompensando como si todavía estuviéramos en el anterior.