Nos vendieron la idea de que “la práctica hace al maestro”
Nos vendieron la idea de que “la práctica hace al maestro”
Por Mauricio Jaramillo Montoya
…pero se les olvidó aclarar dos cosas.
Primero, que hacer algo una sola vez no es práctica… es trámite. Y segundo, que practicar sin intención no siempre corrige, no siempre construye… y muchas veces solo desgasta.
Lo mismo pasa con el diseño organizacional y la compensación.
Muchas empresas creen que basta con hacer el ejercicio una vez:
Definir los roles.
Diseñar la estructura.
Crear las curvas de compensación.
Listo, proyecto terminado. Incluso definen políticas y lineamientos.
Pero en un mundo tan cambiante, esas políticas no pueden ser documentos tallados en mármol. Son definiciones necesarias, sí, pero que deben cuestionarse, revisarse y ajustarse constantemente. Porque hacer algo una vez no transforma nada. Y repetirlo sin cuestionarlo, tampoco.
Diseñar sin propósito no transforma
Cuando los esquemas de compensación se construyen “porque toca” o “porque lo exige el mercado”, pero no se revisan, no se cuestionan y no se conectan con el propósito ni con la estrategia, lo único que hacemos es repetir lo que no funciona.
Y lo peor, reforzamos los límites que frenan el talento.
Roles mal entendidos.
Esquemas salariales desactualizados.
Brechas invisibles que desgastan la cultura.
Curvas de compensación congeladas que envejecen mientras el mundo avanza.
Diseñar así es como practicar sin intención, parece que hacemos algo, pero no avanzamos.
La práctica deliberada incomoda, pero transforma
Lo mismo que en el deporte, la música o cualquier arte.
Si quieres progresar, la práctica tiene que ser incómoda. Tiene que exigirte. Tiene que mostrarte lo que no quieres ver.
En las organizaciones es igual.
Diseñar con propósito es incomodarse. Es atreverse a:
Cuestionar estructuras que ya no sirven.
Reconocer brechas que muchos prefieren ignorar.
Actualizar curvas y esquemas, aunque implique decisiones difíciles.
No es fácil, pero ahí es donde las cosas cambian. Ahí es donde la estructura y la compensación se convierten en aliados del talento, y no en su freno.
El diseño también se practica
Pero no de cualquier forma.
Diseñar bien requiere disciplina, consistencia y la humildad de aceptar que siempre hay algo por ajustar.
Los mejores equipos no diseñan una vez y listo.
Practican.
Observan.
Ajustan.
Evolucionan.
Incluso sus políticas y lineamientos se revisan constantemente, porque entienden que en entornos dinámicos, lo que no se cuestiona, se desactualiza.
Solo así logran que su diseño organizacional y su compensación acompañen el crecimiento y no lo limiten.
Nos vendieron la idea de que “la práctica hace al maestro”. Pero se les olvidó decirnos que solo la práctica con propósito transforma.
En el diseño organizacional y la compensación, pasa exactamente lo mismo. La diferencia entre estancarse o evolucionar, está en la intención con la que se diseña.