El deslizamiento salarial en Colombia y su impacto en las pensiones bajo renta vitalicia
El deslizamiento salarial en Colombia y su impacto en las pensiones bajo renta vitalicia
Por Mauricio Jaramillo Montoya
En Colombia, el salario mínimo no es solo una referencia laboral. Es una variable estructural que incide directamente en múltiples componentes del sistema pensional, especialmente cuando se trata de pensiones equivalentes a un salario mínimo bajo la modalidad de renta vitalicia. Cada vez que el Gobierno decreta el incremento del salario mínimo, no solo se ajustan los ingresos de millones de trabajadores. También se activa un efecto técnico conocido como deslizamiento salarial, que tiene implicaciones actuariales profundas en ciertas pensiones del Régimen de Ahorro Individual. Para comprender su verdadero impacto, es necesario delimitar primero el alcance.
No todas las pensiones se afectan de la misma manera
En el Régimen de Ahorro Individual existen dos modalidades principales de pensión:
Renta vitalicia, administrada por una aseguradora.
Retiro programado, administrado directamente por el fondo de pensiones (AFP).
Esta diferencia es fundamental.
En el retiro programado:
El capital permanece en la cuenta individual.
La mesada se recalcula periódicamente según el saldo disponible, la rentabilidad obtenida y las tablas de mortalidad.
No hay traslado definitivo del riesgo a una aseguradora.
En la renta vitalicia:
El afiliado entrega su capital acumulado a una aseguradora.
La aseguradora se compromete contractualmente a pagar una mesada durante toda la vida del pensionado.
El riesgo de longevidad y de reajustes futuros se traslada completamente a esa aseguradora.
El capital debe ser suficiente desde el inicio para cubrir todos los pagos futuros proyectados.
Para efectos de este análisis sobre el impacto del deslizamiento salarial y del Decreto 1485 de 2025, nos referimos exclusivamente a la modalidad de renta vitalicia.
Cómo se reajustan las pensiones bajo renta vitalicia equivalentes a un salario mínimo
Dentro de la modalidad de renta vitalicia, el reajuste depende del valor inicial de la mesada:
Cuando la pensión equivale a un Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMMLV), se reajusta cada año con el mismo porcentaje en que crece el salario mínimo.
Cuando la pensión es superior a un salario mínimo, el reajuste se realiza con base en la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Esta regla es determinante. Las rentas vitalicias equivalentes a un salario mínimo no se ajustan por inflación, sino por el crecimiento del salario mínimo.
Cuando el salario mínimo crece por encima de la inflación, se genera una diferencia que debe ser financiada durante toda la vida del pensionado.
Esa diferencia es el deslizamiento salarial.
¿Qué es el deslizamiento salarial?
El deslizamiento salarial es la diferencia entre el crecimiento porcentual del salario mínimo y la inflación.
Por ejemplo:
Inflación: 5,1 %
Aumento del salario mínimo: 23 %
Deslizamiento salarial aproximado: 17,9 %
Ese crecimiento real adicional no es transitorio. En una renta vitalicia equivalente a un salario mínimo, ese mayor incremento se acumula año tras año y debe estar contemplado en el capital inicial que recibe la aseguradora.
Por eso el cálculo actuarial es crítico.
El papel de las tablas de mortalidad en las proyecciones actuariales
Para determinar cuánto capital se necesita hoy para pagar una pensión de por vida, se realiza una proyección actuarial.
Estas proyecciones utilizan:
Tablas de mortalidad de rentistas o pensionados, no simples estimaciones generales de esperanza de vida.
Tasas de interés.
Supuestos de inflación.
Supuestos de crecimiento futuro del salario mínimo.
Reglas de reajuste contractual.
Las tablas de mortalidad son estudios estadísticos que estiman la probabilidad de supervivencia a cada edad. Permiten proyectar durante cuántos años, en promedio, deberá pagarse la pensión.
Y aquí hay un elemento estructural: la longevidad ha aumentado con el tiempo. Las personas viven más años, y por tanto las aseguradoras deben pagar pensiones durante periodos más largos.
Si además el salario mínimo crece en términos reales de forma significativa, el capital necesario se incrementa aún más.
El cambio introducido por el Decreto 1485 de 2025
Antes del Decreto 1485 de 2025, el parámetro técnico utilizado para cubrir el riesgo del deslizamiento salarial en rentas vitalicias se basaba en el promedio real del crecimiento de la productividad de los últimos 10 años.
Con el nuevo decreto, el parámetro se define como el mayor entre:
El promedio real del crecimiento de la productividad de los últimos 10 años.
El 35 % del promedio de la inflación anual de ese mismo periodo.
Es importante precisar que no significa que la inflación “solo cuente en un 35 %”. El decreto toma el promedio de la inflación de los últimos 10 años, calcula el 35 % de ese valor y lo compara con el crecimiento promedio de la productividad. El mayor de los dos se utiliza como supuesto técnico en las proyecciones actuariales.
En un contexto de baja productividad histórica, el parámetro suele quedar dominado por el componente inflacionario.
El efecto es claro, el supuesto de crecimiento real del salario mínimo aumenta y, con ello, también el capital requerido para financiar la renta vitalicia.
Aplicación en vejez, invalidez y sobrevivencia
El Decreto 1485 de 2025 no aplica únicamente a pensiones de vejez bajo renta vitalicia.
También aplica a:
Pensiones de invalidez.
Pensiones de sobrevivencia.
En estos casos, el impacto puede ser mayor, especialmente cuando la pensión se reconoce a edades tempranas.
Una persona inválida joven, o una viuda o viudo joven con hijos beneficiarios, puede generar pagos proyectados durante varias décadas. En Colombia, donde existen casos derivados del conflicto armado y otras circunstancias sociales, esta realidad no es marginal.
Cuando el pago se proyecta por largos periodos y además está indexado al crecimiento del salario mínimo, el efecto acumulado del deslizamiento salarial incrementa de manera significativa el capital necesario.
El rol del seguro previsional
En el Régimen de Ahorro Individual, las AFP contratan un seguro previsional con aseguradoras para cubrir los riesgos de invalidez y sobrevivencia.
Este seguro:
Aporta el capital faltante cuando el afiliado no ha acumulado recursos suficientes.
Garantiza la financiación de la pensión en casos de invalidez o fallecimiento.
Se financia con una prima que por ley puede ser hasta el 3 % del Ingreso Base de Cotización, dentro de la cual está incluida la comisión de administración de la AFP.
En casos donde una persona llevaba poco tiempo cotizando y ocurre un evento de invalidez o fallecimiento, el seguro previsional cubre la diferencia necesaria para completar el capital requerido.
Por tanto, cualquier incremento en los supuestos actuariales también tiene implicaciones en la estructuración técnica y el costo de estos seguros.
Implicaciones para las aseguradoras y el mercado
Al trasladarse de manera más directa el riesgo del deslizamiento salarial a las aseguradoras:
Aumenta el capital exigido.
Se incrementa la exposición a riesgos futuros.
Se encarece la renta vitalicia.
Esto puede generar una menor disposición de aseguradoras a ofrecer este producto, reduciendo la competencia y encareciendo las cotizaciones.
En la práctica, sostener una renta vitalicia equivalente a un salario mínimo se vuelve más costoso y técnicamente más exigente.
El efecto en cifras
Ejemplo ilustrativo:
Salario mínimo 2026: $1.750.905
Inflación certificada 2025: 5,1 %
Aumento salario mínimo 2026: 23 %
Deslizamiento salarial: 17,9 %
Bajo el esquema anterior, el capital requerido para financiar una renta vitalicia equivalente a un salario mínimo podía estar entre $350 y $370 millones.
Con el nuevo parámetro técnico, ese capital puede ubicarse cerca de $550 y $580 millones o más, dependiendo de las variables financieras y actuariales específicas.
La diferencia es sustancial.
Conclusión
El deslizamiento salarial no es un concepto abstracto. Es un factor técnico que impacta directamente el costo de financiar una pensión mínima bajo la modalidad de renta vitalicia.
El Decreto 1485 de 2025 modificó la forma en que se proyecta ese riesgo, elevando el supuesto técnico utilizado en los cálculos actuariales. El resultado es un mayor capital requerido para garantizar la misma pensión mínima.
En términos prácticos, esto significa que quienes aspiren a pensionarse bajo renta vitalicia deberán:
Acumular más ahorro.
Cotizar durante más tiempo.
Comprender mejor la modalidad que eligen.
Entender estas diferencias no es un detalle técnico menor. Es una condición esencial para tomar decisiones informadas dentro del sistema pensional colombiano.