FLEXIBILIZACIÓN SALARIAL Capítulo 2: Flexibilización salarial en números: lo que realmente muestran los datos
FLEXIBILIZACIÓN SALARIAL
Capítulo 2: Flexibilización salarial en números: lo que realmente muestran los datos
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Una vez establecido el marco conceptual de la flexibilización salarial, el siguiente paso inevitable es llevar el modelo al terreno donde se vuelve tangible, los números. Para ello se construyó la tabla comparativa adjunta que permite observar, en distintos niveles de ingreso, qué cambia y qué no cuando se implementa un esquema de flexibilización salarial, tanto para el colaborador como para la empresa.
El objetivo no es validar una idea desde la intuición, sino comprender su comportamiento real a lo largo de la curva de ingresos, diferenciando claramente entre salario ordinario y salario integral.
¿Qué contiene la tabla de análisis?
La tabla contiene, para cada nivel de ingreso expresado en múltiplos de SMMLV, los siguientes elementos:
El salario ordinario mensual.
El salario integral equivalente, manteniendo el mismo Ingreso Laboral Mensual (incluyendo primas, cesantías e intereses).
La retención en la fuente mensual en cuatro escenarios:
Salario ordinario sin flexibilización.
Salario ordinario con flexibilización.
Salario integral sin flexibilización.
Salario integral con flexibilización.
El porcentaje efectivo de retención en cada escenario.
El porcentaje de flexibilización aplicado.
El porcentaje sugerido de ingresos no constitutivos de salario.
El ahorro anual generado, diferenciando con claridad:
Ahorro para el empleado con salario ordinario.
Ahorro para el empleado con salario integral.
Ahorro para la empresa con salario ordinario.
Ahorro para la empresa con salario integral.
Esta estructura permite observar no solo el efecto aislado de la flexibilización, sino su evolución a medida que el ingreso crece.
Qué muestran los datos para el empleado
En salario ordinario Los datos evidencian varios patrones consistentes:
En los niveles bajos de ingreso, donde no existe retención en la fuente, la flexibilización no genera ahorro tributario. Sin embargo, sí aparece un beneficio económico real vía ingresos no salariales, que mejora el ingreso disponible del colaborador.
A partir del punto en que comienza la retención, el impacto de la flexibilización se vuelve progresivamente más relevante. La base gravable se reduce y, como consecuencia, el crecimiento de la retención es más lento que en el escenario sin flexibilización.
En los niveles altos de salario ordinario, el ahorro del empleado no solo se mantiene, sino que continúa creciendo, consolidándose como el principal beneficiario económico del esquema de flexibilización en estos tramos.
En síntesis, para salario ordinario, la flexibilización mejora el ingreso disponible del colaborador en todos los niveles de ingreso, con un efecto acumulativo creciente.
En salario integral
El comportamiento es distinto y claramente identificable en los datos:
Desde el momento en que se configura el salario integral, la flexibilización tiene un efecto directo y medible en la reducción de la retención en la fuente, al disminuir la base gravable sobre la cual se calcula.
En todos los niveles de ingreso analizados, el porcentaje efectivo de retención con flexibilización es menor que en el escenario sin flexibilización, generando una diferencia positiva y recurrente para el colaborador.
El ahorro anual del empleado con salario integral es significativo y se mantiene a lo largo de toda la curva de ingresos, incluyendo los niveles altos, sin evidenciar pérdida del beneficio en los tramos superiores.
Este comportamiento confirma que, en salario integral, el efecto de la flexibilización no es transitorio ni puntual, sino estructural dentro del esquema de compensación.
En este contexto, la flexibilización salarial opera como un mecanismo efectivo de mejora del ingreso disponible del colaborador, manteniendo constante el Ingreso Laboral Mensual total y sin introducir distorsiones en la estructura base del salario integral.
El papel de la retención en la fuente
Los datos confirman con claridad que el principal efecto financiero de la flexibilización salarial está en la reducción de la base de retención.
Sin flexibilización, la retención crece de forma acelerada a medida que aumenta el salario.
Con flexibilización, ese crecimiento es más gradual, lo que genera una diferencia acumulada significativa en el tiempo.
Este efecto es más visible en salarios medios y altos, donde cada punto porcentual de retención representa montos relevantes en términos absolutos.
No se trata de eliminar la retención, sino de rediseñar su trayectoria.
Ahorros para la empresa: dónde existen y dónde no
Uno de los aportes más importantes de la tabla es que desmonta un mito frecuente. La idea de que la flexibilización siempre genera ahorros empresariales.
Con salario ordinario
A partir de un salario ordinario de $2.580.327 es técnicamente posible implementar flexibilización salarial. Sin embargo, en este tramo inicial el ahorro para la empresa es limitado.
El ahorro empresarial se vuelve realmente significativo a partir de los 10 SMMLV ($17.509.050) y se mantiene con mayor intensidad hasta un salario ordinario de $25.803.270.
Este comportamiento está directamente relacionado con lo establecido en la Ley 1819 de 2016, artículo 114-1 del Estatuto Tributario, que modifica la forma en que se calculan ciertos aportes empresariales, haciendo más eficiente el esquema en este rango de ingresos.
Desde $25.803.270 y hasta los 25 SMMLV ($35.587.500), la empresa continúa generando ahorros, aunque de menor magnitud frente al tramo anterior.
En salarios ordinarios superiores a 25 SMMLV y hasta $64.508.175, el ahorro empresarial empieza a disminuir progresivamente, como consecuencia directa del tope del IBC (25 SMMLV).
Por encima de $64.508.175 como salario ordinario, la flexibilización no genera ahorro para la empresa. El IBC alcanza su límite máximo tanto en el escenario con flexibilización como sin ella, anulando cualquier diferencia en aportes.
En síntesis, en salario ordinario los ahorros empresariales son reales, pero se concentran en rangos específicos y desaparecen completamente una vez se alcanza el tope normativo del IBC.
Con salario integral
Por encima del salario mínimo integral y hasta $35.015.407, es posible flexibilizar el salario, pero en un porcentaje inferior al 35%, dado que el salario integral solo puede flexibilizarse hasta el valor del salario mínimo integral.
En este tramo, el ahorro para la empresa existe, pero es moderado y estrictamente limitado por la normativa aplicable al salario integral.
A partir de un salario integral superior a $35.015.407 y hasta $62.535.320, es posible aplicar una flexibilización del 35% del salario integral, generando ahorros empresariales más visibles dentro de este rango.
Por encima de $62.535.320, el ahorro para la empresa comienza a disminuir, nuevamente como efecto directo del tope del IBC en 25 SMMLV.
A partir de un salario integral superior a $96.203.571, la flexibilización no genera ningún ahorro para la empresa, ya que el IBC alcanza el tope máximo tanto con flexibilización como sin ella.
Así, en salario integral, la flexibilización no opera como una estrategia sostenida de reducción de costos, sino como un mecanismo con ventanas de eficiencia claramente acotadas y dependientes del nivel salarial.
Conclusiones: lo que los datos obligan a repensar
El análisis conjunto del modelo y los datos permite extraer conclusiones más profundas y, sobre todo, más responsables:
La flexibilización salarial no es universal ni automática. Funciona en ciertos rangos y pierde efecto en otros.
Los ahorros empresariales existen, pero son selectivos, dependientes del nivel de ingreso y del tipo de salario.
El tipo de salario (ordinario o integral) cambia completamente el resultado, tanto para la empresa como para el empleado.
El diseño debe considerar la etapa del ciclo laboral, no solo el ingreso actual.
Implementar flexibilización sin análisis puede generar frustración, expectativas irreales o estructuras ineficientes.
Un diseño cuidadoso, basado en datos, fortalece la sostenibilidad del esquema, la credibilidad organizacional y la relación con el colaborador.
Más que una herramienta financiera, la flexibilización salarial es una decisión de diseño organizacional, que exige criterio, coherencia y lectura fina del contexto.
En definitiva, los números no simplifican el debate, lo hacen más honesto. Y cuando se leen con atención, muestran que la verdadera potencia de la flexibilización no está en prometer ahorros, sino en diseñar experiencias laborales más inteligentes, sostenibles y alineadas con la realidad de cada organización y de cada empleado.