Las curvas de compensación no “aguantan”, se desactualizan.
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Hay empresas que actualizan sus curvas de compensación cada año con el IPC y creen que con eso basta.
Otras consideran que pueden dejarlas iguales durante varios años. Algunas ni siquiera aplican el IPC.
¿Hasta dónde aguanta esta práctica?
En teoría, una curva podría mantenerse si el negocio, la estructura, los cargos y las condiciones del mercado laboral no cambiaran significativamente.
Pero eso pocas veces ocurre.
El negocio cambia, la estructura se mueve, los cargos evolucionan, algunos perfiles ganan valor y otros lo pierden. El mercado laboral tampoco espera.
Sin embargo, muchas organizaciones siguen utilizando las mismas curvas porque “todavía funcionan”.
¿Y cómo lo validan?
Cada vez tienen más personas dentro de las bandas.
El indicador puede verse mejor, pero la realidad es otra, las personas están dentro de unas curvas que se encuentran cada vez más lejos del mercado.
Eso no es competitividad y tampoco es equidad.
Actualizar únicamente con el IPC también es insuficiente. El IPC muestra cómo cambia el costo de vida, pero no cómo se mueve el valor de los cargos ni la capacidad de la empresa para atraer, fidelizar y compensar con coherencia.
Entonces, ¿por qué se mantiene esta práctica?
Por desconocimiento sobre el comportamiento de las curvas. Por una cultura que normalizó que “aguantan” varios años. Por miedo al impacto financiero. Y, en algunos casos, por buscar ahorros donde no deberían hacerse.
Simplificar evita la conversación. El miedo financiero aplaza la decisión.
El problema aparece después con inequidades internas, dificultades para contratar, renuncias, contraofertas y ajustes urgentes mucho más costosos.
Revisar una curva no significa aumentarla automáticamente. Significa analizar qué cambió y decidir con información.
El IPC informa, el mercado informa, la estructura y los cargos también.
El criterio decide.
Congelar las curvas no genera eficiencia, solo mueve el problema hacia el futuro, y cada vez más pronto.