En todo proyecto de Diseño Organizacional y Compensación surgen conversaciones técnicas, análisis de estructuras y valoración de cargos. Pero detrás de todo eso hay un ejercicio que pocas veces se hace con rigor: ponerle números reales a la compensación. Y entonces aparecen tres cálculos que revelan lo que normalmente nadie quiere ver… y ahí está el dato incómodo.
1. Cerrar brechas de compensación
El primer cálculo consiste en identificar cuánto costaría llevar a cada persona que están por debajo de las curvas de compensación al punto mínimo de las curvas.
• Resultado promedio: requiere 6% de inversión sobre el costo laboral anual.
Este número deja claro cuánto necesita invertir la empresa para que nadie quede por debajo del 80% de la curva de compensación.
2. Llevar a todos al mínimo de la curva
El segundo cálculo proyecta cuánto costaría llevar a todos los colaboradores al mínimo de las curvas de compensación.
• Resultado promedio: genera un 18% de ahorro sobre el costo laboral anual.
Es claro: aquellos que ya están por encima del mínimo de la curva no se van a mover hacia abajo. El dato sirve como referencia para entender cuánto costaría equilibrar el sistema.
El hallazgo incómodo es que con ese “ahorro” no solo se cubren todas las brechas de quienes están por debajo, sino que aún sobra dinero.
3. Llevar a todos al 100% de la curva
El tercer cálculo explora cuánto costaría llevar a cada persona al 100% de la curva de compensación.
• Resultado promedio: aparece un 8% de ahorro sobre el costo laboral anual.
De nuevo, es claro: aquellos que ya están por encima del 100% de la curva no se van a llevar hacia abajo. El dato, como en el punto anterior, funciona como referencia poderosa.
Y otra vez los números muestran que al optimizar bien la compensación, la organización no solo equilibra, sino que libera recursos.
El verdadero dato incómodo
Estos tres ejercicios son un espejo que revela lo siguiente:
• Que muchas veces las brechas no existen por falta de dinero, sino por cómo se distribuye. • Que la compensación, bien diseñada, puede cerrar diferencias y liberar recursos al mismo tiempo. • Que lo incómodo de los números es también lo que abre la oportunidad de gestionar con coherencia y visión.
El reto ya no es pagar más o pagar menos. El reto es pagar con sentido.