DECIDIR CON CRITERIO
Respuestas a las preguntas que incomodan en Talento Humano
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Detrás de una decisión sobre cargos, salarios o liderazgo también puede haber miedo al conflicto, necesidad de aprobación o deseo de mantener el control. Revisar desde dónde decidimos permite comprender qué necesita cambiar.
A veces conservamos cargos, niveles y responsabilidades porque cambiarlos implica cuestionar decisiones anteriores.
¿Estamos definiendo su lugar y su valor desde lo que aportan al negocio o desde lo que nos cuesta revisar?
La presión por retener, la necesidad de agradar o el temor al conflicto pueden influir en cuánto pagamos y a quién aumentamos.
¿Estamos decidiendo la compensación desde el valor que se aporta o desde la presión que sentimos?
Podemos mantener una forma de remunerar porque siempre se ha hecho así, aunque existan alternativas más convenientes.
¿Estamos estructurando la compensación desde el valor que puede generar para ambas partes o desde la seguridad de lo conocido?
Los incentivos y beneficios también pueden responder a nuestra necesidad de mostrar que estamos haciendo algo por las personas.
¿Los diseñamos desde una comprensión de lo que necesitan las personas y el negocio o desde lo que suponemos que valoran?
Pedir más personas puede aliviar la urgencia y aplazar una conversación sobre prioridades, cargas y responsabilidades.
¿Estamos decidiendo desde un análisis del trabajo o desde la necesidad de apagar la presión?
El miedo a perder el control, equivocarnos o dejar de ser indispensables puede definir nuestra manera de liderar.
¿Estamos decidiendo desde lo que necesita el equipo o desde lo que buscamos proteger en nosotros?
Reconocer lo que nos mueve puede incomodar. Cambiar cómo respondemos exige dejar de justificarlo.
¿Estamos dispuestos a comprender desde dónde decidimos y a trabajar en lo que esas decisiones provocan?
Resolver estas preguntas exige mirar en dos direcciones: hacia los datos que sustentan la decisión y hacia las motivaciones que influyen en ella.
El criterio se fortalece cuando comprendemos tanto el problema que debemos resolver como lo que nos mueve al resolverlo.