El ABC de nuestra educación fue OBDC
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Nos enseñaron a memorizar, a obedecer y a repetir. A no cuestionar, a no crear, a no pensar por nosotros mismos.
El verdadero ABC con el que muchos fuimos educados fue OBDC: Obedece.
En ese modelo, el estudiante que seguía las instrucciones, repetía correctamente y no cuestionaba era considerado inteligente. El que preguntaba demasiado, desafiaba las reglas o proponía un camino diferente era visto como rebelde, distraído o problemático.
Aprendimos a resolver problemas, pero únicamente aquellos que alguien más ya había definido. Si el problema no estaba en el libro o no seguía un procedimiento conocido, nos quedábamos sin respuesta, o se concluía: “no tiene solución”.
Ese modelo funciona para ejecutar, no para innovar.
La innovación nace cuando alguien cuestiona lo evidente. La creatividad aparece cuando una persona se atreve a romper el procedimiento. El pensamiento crítico comienza cuando dejamos de aceptar una respuesta solo porque siempre ha sido así.
Y, sin embargo, seguimos premiando exactamente lo contrario.
No se puede exigir creatividad a personas que fueron entrenadas para no equivocarse. No se puede pedir pensamiento crítico mientras se castiga a quien cuestiona. No se puede esperar innovación si el mayor reconocimiento sigue siendo obedecer.
Obedecer no es el problema. Toda organización necesita normas y disciplina. El problema aparece cuando la obediencia reemplaza al criterio.
El criterio es la capacidad de comprender la realidad, decidir con coherencia, asumir las consecuencias y actuar con libertad.
Ese debería ser el nuevo ABC.
El futuro no pertenecerá a quienes mejor memoricen o sigan instrucciones. Pertenecerá a quienes sean capaces de cuestionar lo establecido, hacer mejores preguntas y encontrar soluciones donde nadie más las ve.
La pregunta no es si fuimos educados para obedecer. La pregunta es si todavía seguimos haciéndolo.