¿Has escuchado hablar del CVY+? Es el "Cómo Voy Yo" en su versión positiva, proactiva y consciente. Ese que va más allá de la evaluación que la organización hace del colaborador, y que se convierte en una verdadera señal de madurez y responsabilidad profesional.
Normalmente, cuando una persona se vincula a la compañía o es promovida a un nuevo cargo, se activa un proceso de onboarding o inducción. Se agendan reuniones para que conozca a su equipo, las herramientas y los procesos. La empresa, diligentemente, brinda el acompañamiento necesario para facilitar su adaptación y acelerar su curva de aprendizaje.
Pero… ¿alguna vez has visto que, al terminar ese proceso, el empleado se acerque a su líder o al equipo de Talento Humano y diga algo como esto?:
"De acuerdo con todas las pruebas que me realizaron y el análisis profundo de mis capacidades y competencias, y por otro lado conociendo de primera mano el perfil del cargo, y además siendo consciente de que normalmente toda persona tendrá brechas frente al rol... Me gustaría que me indicaras en qué conceptos debo trabajar por mi cuenta para empezar a cerrarlas.”
Si trabajas en Talento Humano, probablemente estás abriendo la boca sorprendida o con los ojos abiertos de par en par y pensando: ¡WAO!
Sí, así, con mayúsculas.
Porque ese es el tipo de actitud que transforma carreras, eleva equipos y potencia culturas organizacionales.
CVY+ no es solo una evaluación, es una mentalidad
Una mentalidad donde la persona:
Reconoce sus brechas sin temor.
Agradece el acompañamiento, pero no se conforma con lo que recibe.
Se hace cargo de su desarrollo, porque sabe que su crecimiento no depende solo de la empresa, sino también de su voluntad y disciplina.
En un mundo laboral en constante evolución, donde los perfiles cambian y las competencias se transforman rápidamente, el CVY+ es el tipo de colaborador que no solo espera, sino que actúa. Que no culpa, sino que asume. Que no exige sin antes invertir en sí mismo.
Como organizaciones, debemos seguir ofreciendo rutas claras de desarrollo, retroalimentación oportuna y oportunidades de aprendizaje. Pero como profesionales, también debemos preguntarnos con honestidad:
¿Qué estoy haciendo yo para cerrar mis brechas?
Porque no todo es responsabilidad de la compañía. El desarrollo profesional es un viaje compartido. Y en ese camino, el CVY+ es una brújula que nos recuerda que avanzar depende, en gran parte, de nosotros mismos.