En una reciente reunión de liderazgo, el director de una compañía inició su intervención con una frase que resonó entre los asistentes: "Comenten, yo ya tomé la decisión" Esta expresión, lejos de fomentar un diálogo abierto, reveló una dinámica donde la participación se percibe más como una formalidad que como una verdadera oportunidad de influir en la dirección de la empresa.
La paradoja del falso diálogo
Un líder efectivo debe equilibrar la toma de decisiones con la capacidad de escuchar y considerar distintas perspectivas. Cuando un directivo expresa que ya tomó una decisión, pero invita a comentar, envía un mensaje contradictorio. Los colaboradores pueden preguntarse: ¿Para qué opinar si la decisión ya está tomada? Esto puede llevar a tres reacciones típicas:
1. Silencio cómplice: Nadie comenta porque sienten que sus palabras no cambiarán el curso de acción.
2. Conformismo: Se expresan opiniones que refuerzan la decisión tomada, evitando confrontaciones.
3. Resistencia contenida: Algunos pueden mostrar desacuerdo de manera pasiva o simplemente no comprometerse con la ejecución.
Liderazgo participativo: Decidir “CON”, no solo “PARA”
Un liderazgo efectivo no significa evitar la toma de decisiones, sino involucrar al equipo en el proceso antes de llegar a una conclusión definitiva. Aquí algunas prácticas clave para evitar la desconexión con el equipo:
• Plantear preguntas abiertas: En lugar de presentar la decisión como un hecho consumado, preguntar "¿Cuáles son los riesgos y oportunidades que ven en este camino?"
• Generar espacios de discusión previa: Antes de tomar una decisión, facilitar sesiones donde se escuchen diferentes perspectivas.
• Comunicar el proceso de decisión: Si se requiere tomar una decisión rápida, explicar qué elementos fueron considerados y cómo las opiniones del equipo influyeron en la elección final.
Un líder que invita a la conversación después de decidir está perdiendo la oportunidad de construir un liderazgo colaborativo y fortalecer la confianza del equipo. La clave está en escuchar antes de decidir, asegurando que la participación del equipo sea genuina y no una mera formalidad.
¿Tu equipo comenta porque quiere aportar o porque siente que debe hacerlo?