Coherencia: no es solo mostrar una imagen, es vivirla de verdad
Coherencia: no es solo mostrar una imagen, es vivirla de verdad
Por Mauricio Jaramillo Montoya
Hay algo que no se compra, no se impone y no se finge por mucho tiempo: la coherencia. Puedes tener la mejor presentación corporativa, un discurso inspirador y una cultura organizacional con palabras bonitas… Pero si lo que haces no refleja lo que dices, tarde o temprano se nota. Y cuando se nota, se rompe la confianza.
Un restaurante al que todos querían ir
Hace poco, un joven en Nueva York llamado Mehran Jalali hizo un experimento que se volvió viral, creó un restaurante ficticio llamado Mehran’s Steak House. No tenía local, ni menú, ni permisos, ni nada. Solo una historia bien contada en redes, una página web llamativa y reseñas falsas.
¿El resultado? Más de 900 personas en lista de espera. Críticos diciendo que era uno de los mejores de la ciudad. Finalmente organizó una cena para 100 personas en un espacio alquilado. Decorado con escenas absurdas, meseros improvisados, y platos sin sentido. Y la gente fue, vivieron la experiencia, sonrieron, y luego se dieron cuenta de que todo había sido una broma.
¿Y qué tiene que ver esto con las organizaciones?
Todo. Muchas veces hacemos lo mismo, pero sin darnos cuenta:
Hablamos de bienestar, pero saturamos a los equipos.
Prometemos desarrollo, pero no hay planes ni seguimiento.
Decimos que las personas son lo más importante, pero las decisiones dicen otra cosa.
Creamos una “fachada cultural” que puede emocionar en una presentación, pero que no aguanta el día a día. Y eso también es un montaje.
No se trata de parecer. Se trata de ser.
En un mundo saturado de mensajes, lo que realmente impacta no es lo que comunicas. Es lo que se siente al trabajar contigo.
La coherencia no es un “plus” ni una etiqueta de valor. Es la base de cualquier relación profesional sana y duradera. Porque cuando hay coherencia, hay confianza. Y cuando hay confianza, se puede construir lo que sea.
¿Y tú, estás viviendo lo que predicas en tu organización?
Haz la prueba:
¿Tus equipos ven reflejados los valores en cada decisión?
¿Tus líderes encarnan lo que promueven?
¿Lo que vendes se vive en pasillos y reuniones internas?
Si la respuesta no es un rotundo sí, cuidado. Estás vendiendo un restaurante que no existe.